Quinoa y amaranto: granos divinos

Estas dos plantas, ambas muy antiguas y provenientes del mismo área geográfica (América Latina), tienen orígenes e historia paralelos. Desde el punto de vista botánico podríamos definirlos como “primos”, de hecho las dos forman parte de la familia Amaranthaceae, aunque forman dos subfamilias diferentes: Chenopodiaceae (quinoa) y Amaranthoideae (amaranto). Los dos se definen como “pseudocereales” ya que no forman parte de la familia de las gramíneas (como el trigo, la cebada o la avena), sino que son plantas de hoja ancha, pertenecientes a la misma que la espinaca y la remolacha azucarera. Sin embargo, sus valores nutricionales y su uso son muy similares al de los cereales. Son considerados “superalimentos”, un término muy de moda que indica aquellos alimentos naturales con excelentes características nutricionales que son capaces no solo de nutrir, sino también de aportar beneficios al organismo. Tanto la quinoa como el amaranto dan semillas libres de gluten, por lo tanto ideales para personas celíacas. La quinoa es también la única planta alimenticia que contiene todos los aminoácidos esenciales, también ideal para una dieta vegetariana o vegana.

Amaranto

La palabra amaranto (conocido también como “Kiwicha”) procede del griego amàranthos que significa inmortal, eterno. Hay alrededor de 60 especies de amaranto, muchas de ellas silvestres. Las especies comestibles se dividen en: amaranto vegetal (del que se utilizan las hojas) y amaranto de grano (del que se utilizan las semillas). El amaranto, además de tener un valor nutritivo muy alto (su valor proteico es superior al de la leche de vaca), ofrece numerosos beneficios para el organismo y puede tener una importancia tanto desde el punto de vista alimentario como farmacéutico y cosmético. Como alimento se puede utilizar en forma de harina, en semillas para hacer ensaladas, en sopas, en leche o yogur, como muesli o como sustituto de la pasta o del arroz. Contiene más de tres veces la cantidad de calcio que contienen los cereales, además de poseer un alto contenido en hierro, fósforo, magnesio, potasio y vitamina C. Desde el punto de vista proteico, su aporte es excepcional, de hecho, además de contener una alta cantidad de proteína, contiene lisina, un aminoácido casi ausente en muchos cereales. Es muy recomendable para dietas hiperproteicas y para personas con problemas de colesterol o diabetes; ayuda a prevenir el cáncer de colon y la osteoporosis.

Quinoa

La quinoa (así como el amaranto y otras especies), cayeron en el olvido durante mucho tiempo. Actualmente, sin duda, la quinoa es más conocida que el amaranto (al menos en Europa). Probablemente esto se deba a la gran cobertura mediática que hubo en 2013 (declarado por la FAO “Año de la Quinoa”). La quinoa es el grano andino más popular del momento, sus cualidades y potencial son, en algunos aspectos, superiores a las del amaranto. Gracias a su contenido en riboflavina es ideal para aquellas personas que sufren de migrañas frecuentes. Sus hidratos de carbono complejos de bajo índice glucémico ayudan a mantener el peso bajo control además de evitar subidas glucémicas en sangre (dato que también nos permite ser optimistas sobre el potencial efecto beneficioso de la quinoa en la reducción de riesgos respecto a determinados tipos de diabetes). Pero, sobre todo, como ya se ha comentado anteriormente, es el único alimento vegetal que contiene todos los aminoácidos esenciales. La quínoa, al igual que el amaranto, se puede utilizar de diferentes formas: en forma de harina, en semillas para hacer ensaladas o sopas, en leche o yogur como muesli o para hacer cerveza. Un producto destinado a tener mucho éxito es probablemente la leche de quinoa. Otro campo en el que encuentra aplicación es el de la cosmética.

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